El 16 de noviembre de 1519 fue fundada la Villa de San Cristóbal de La Habana Su nombre nace de la fusión del nombre del santo escogido para bautizarla y del nombre por el cual se le conoció en sus primeros asentamientos, ya que el nombre Habana proviene de un poderoso cacique de la zona llamado Habaguanex. Esta hipótesis está considerada la más veraz y más lógica sobre el origen del vocablo que da nombre a nuestra capital, porque existen otras como que este proviene de una corrupción de la palabra haitiana “sabana”, la extensión de tierra como la conocemos, y otra tesis plantea que viene de haven o gaven que significa puerto o fondeadero.

La verdad absoluta sobre la razón para su nominación está perdida en el tiempo y la Villa de San Cristóbal de La Habana continua siendo hoy una hermosa ciudad a las puertas del Caribe cargada de una historia inigualable entre sus palacios, mansiones coloniales, plazas, calles adoquinadas, iglesias, antiguas fortalezas y viejos muros.

La Milagrosa del Cementerio de Colón


El sepulcro el sitio más concurrido de toda la enigmática Necrópolis de Colón es el de Amelia Goyri, La Milagrosa, que goza de fama mundial. La sencilla estatua allí enclavada nos recuerda una madonna en pie, en divino gesto maternal con el niño cargado y la simbólica cruz, vistiendo una larga túnica con la cabeza descubierta y los cabellos cortos. El rostro es apacible y la mirada doncel, de unos 24 años a los que la Muerte les arrancó la vida durante el parto.

Fue Amelia Goyri de la Hoz, una joven de clase media que nació en La Habana de 1879. El noviazgo con su primo José Vicente se convirtió en un idilio que tuvieron que defender juntos tras el rechazo de sus padres, que aspiraban desposarla con un hombre rico. Perdiendo a su madre a los 13 años, Amelia despide a su bien amado que partía con las tropas mambisas y su padre la envía a casa de su tía Inés, casada ésta con el español don Pedro, Marqués de Balboa. En la calle Egido, entre Apodaca y Gloria. A principios del siglo XX regresa el ascendido a capitán del Ejército Libertador José Vicente, muere don Pedro de Balboa y su tía doña Inés aceptó su noviazgo con el joven idolatrado. Al año de sus nupcias, Amelia Goyri muere víctima de un ataque de eclampsia.

Inhumada el 3 de mayo de 1901, José Vicente se dedicó a cuidar con suma entereza el descanso eterno de su amada. Aunque la estatua no fue colocada hasta 1909, las visitas matutinas de José Vicente eran diarias, vestido de negro, con sombrero en mano, tocando la segunda aldaba de la parte derecha del sepulcro. La asiduidad de sus visitas y majestuosidad de sus actos, despertaron la curiosidad de muchas personas, esto aparejado a cualidades extraordinarias que sobre ella comentaba, logró un ascenso en el número de devotos que visitaban a Amelia. Las quejas de José Vicente a las autoridades eclesiásticas no tuvieron la respuesta que él hubiera querido. Las personas, siempre que hubiera respeto, podían transitar libremente y el joven enamorado colocó, sin autorización, una placa prohibiendo la visita de extraños y la colocación de flores. Muere feliz en 1941, quizás pensando en el añorado encuentro con Amelia.

El decursar de los años trajo nuevos adeptos desde lejanas latitudes. Varios milagros fueron atribuidos por la población a la nueva santa, desde el poder concebir hijos hasta los buenos partos. Desde entonces cintas, diversidad de flores, cartas con encargo y de agradecimiento, aparecen en su sepulcro.

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